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27 dic 2010

Susurros de pasión...

Los sonidos sexuales son involuntarios, inevitables y acontecen por causas fisiológicas. Por eso son tan excitantes.
Quién no se ha excitado escuchando los jadeos amorosos al otro lado de la pared?
Para la mayoría, los gemidos sexuales son un irresistible elemento erótico, hasta el punto de que su difusión está tan penada como la del cine X. En EEUU, basta con que una pieza musical incorpore algunos de estos susurros para que sea apartada de los circuitos comerciales normales. Los jadeos han sido incluso tildados de patología sexual. Frederik Koning los incluye en su libro Los errores sexuales como una forma de fetichismo. “Esta forma de anomalía sexual, más extendida de lo que se cree, contribuye al alarmante incremento de los casos de impotencia precoz de índole psíquica”,
Sera??....

Los sonidos del amor son los grandes olvidados. Sólo los antiguos
les concedieron relevancia. Para el poeta Ovidio (43 a. C.-18 d. C.)
eran tan importantes que debían fingirse si no salían de forma natural,
y Vatsyayana, autor del Kamasutra, aconseja imitar los gemidos eróticos
de los animales.
En la actualidad, unos cuantos pioneros, como la sexóloga Jenny Hare,
autora de Think Sex (2000), defienden que la voz es una “zona erógena”,
y una de las más importantes. No en vano, la voz está conectada con las
hormonas sexuales, y cuando estas se disparan, en la pubertad, cambia.
Además, los jadeos representan el primer síntoma de la excitación femenina,
como resaltaron las mujeres entrevistadas por Shere Hite.”Yo gimo, gruño y
pierdo el control de mi pelvis”, afirmaba una al describir un orgasmo.

Solo basta dejar que los susurros fluyan del alma y a disfrutar de la magia del deseo y la pasion...

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